Ladridos de los perros del vecino: indemnización de casi 12.000 euros por no dejarle descansar
Lo que pasó
Un vecino de un pueblo de Granada no podía descansar por los ladridos de los perros de sus vecinos, de día y de noche. Sufrió depresión y crisis de ansiedad, recibió atención hospitalaria, estuvo más de seis meses de baja y acabó dejando su casa.
Para probarlo, aportó informes de peritos en ruido, actas de un notario que fue al menos cuatro veces a su vivienda y grabaciones de una cámara que funcionaba las 24 horas. El juzgado de primera instancia ordenó trasladar a los perros a un lugar adecuado y fijó una indemnización de 2.500 euros. El vecino recurrió por considerarla baja.
Qué decidió el tribunal
La Audiencia Provincial de Granada mantuvo el traslado de los perros y elevó la indemnización a un total de 11.860,43 euros.
El tribunal se apoyó en la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanos: el respeto al domicilio no protege solo las paredes de la casa, sino también poder disfrutarla con tranquilidad. Un ruido grave y continuado puede vulnerar ese derecho, aunque no haya contacto físico. Lo combinó con las normas del Código Civil sobre daños y molestias entre vecinos.
Qué significa para ti
Tener perros es legal, pero no a costa del descanso de los demás. Si los ladridos son constantes y excesivos, el vecino afectado puede pedir al juez que se acaben las molestias e incluso que los animales se trasladen, además de una indemnización por los daños a su salud.
La clave de este caso fue la prueba: mediciones, actas notariales, grabaciones e informes médicos.
Qué hacer si te pasa
- Habla primero con el vecino y, si no funciona, envíale una reclamación por escrito.
- Lleva un registro de días y horas de los ladridos.
- Pide a la Policía Local que acuda y levante acta, o encarga una medición de ruido.
- Valora un acta notarial y grabaciones.
- Guarda los informes médicos si te afecta a la salud o al sueño.
- Si vives en un edificio, informa a la comunidad de propietarios.
- Consulta con un abogado o experto en la materia.
Cada caso depende de sus circunstancias y sus documentos.
ℹ Orientación general a partir de una resolución judicial publicada: no constituye asesoramiento jurídico ni crea una relación abogado-cliente. Para tu caso concreto, habla con un abogado.