Custodia compartida de un perro tras la ruptura de pareja: ¿es posible?
Lo que pasó
Una pareja que había convivido compró, durante la relación, un perro pastor belga. Al romper, el animal se quedó con ella, y él quería seguir teniendo relación con el perro. El hombre decidió acudir a los tribunales: demandó a su expareja ante el Juzgado de Primera Instancia número 7 de Santander y pidió dos cosas, que se declarara que el perro era de los dos y que se fijara una custodia compartida.
Ella se opuso. Negó que hubieran convivido y afirmó que había comprado el perro y que era la única que lo cuidaba. Pero había datos que no encajaban del todo: el perro estuvo registrado a nombre de él hasta que ella pidió cambiarlo al suyo, y las facturas del veterinario estaban a nombre del demandante.
Qué dijo el tribunal
El juez estimó íntegramente la demanda. Declaró que el perro pertenece a los dos y estableció una custodia compartida:
- Cada uno tiene al perro quince días seguidos.
- El intercambio se hace en el domicilio de quien lo tenga en ese momento.
- La comida la paga quien tenga al animal durante su turno.
- Las vacunas y el veterinario se pagan a medias.
Para decidir, el juez partió de la reforma del Código Civil de 2021, la Ley 17/2021, que reconoce a los animales como «seres vivos dotados de sensibilidad» y les da, en palabras de la sentencia, «un estatuto jurídico novedoso». A partir de ahí, consideró probado el vínculo afectivo entre el hombre y el perro. No había ninguna prueba pericial, de un veterinario o un adiestrador, sobre el bienestar del animal, pero tampoco nada que indicara que la relación le perjudicara. Por eso, «sin una prueba que justifique que la relación entre el actor y el animal puede resultar perjudicial para el perro», ella no podía cortar esa relación por su cuenta. Según la nota oficial, contra la sentencia no cabía recurso.
Qué significa para ti
Este caso confirma una tendencia: en los conflictos por mascotas, el papel ya no lo decide todo. Que el animal figure a tu nombre en el registro o en el microchip ayuda, pero los jueces miran también quién lo ha cuidado de verdad, el vínculo con cada persona y, sobre todo, el bienestar del animal.
Además, este caso es de una pareja que no estaba casada. Si estáis casados, el Código Civil (artículo 94 bis) permite al juez del divorcio decidir con quién se queda el animal, con independencia de quién sea el dueño, y cómo se reparten los gastos. En otros casos, como uno de la Audiencia de Pontevedra, se ha llegado a fijar una cantidad mensual para la mascota.
Qué hacer si te pasa
- Intenta un acuerdo por escrito: con quién vive el animal, turnos, entregas y quién paga cada gasto. Es más rápido y barato que un juicio.
- Guarda pruebas del cuidado: facturas del veterinario, de comida, de peluquería o del seguro a tu nombre; fotos y vídeos; mensajes sobre paseos, vacunas o citas.
- Busca testigos: vecinos, paseadores, el propio veterinario o amigos que te hayan visto atenderlo.
- No te lleves al animal por la fuerza: eso puede volverse en tu contra.
- Si estás casado, incluye la mascota en el convenio regulador del divorcio.
Cada caso depende de sus circunstancias y sus documentos. Si no hay acuerdo, un abogado o experto en la materia puede orientarte sobre cómo plantearlo ante el juzgado.
Fuente: Consejo General del Poder Judicial, «El Juzgado de Primera Instancia n.º 7 de Santander acuerda la copropiedad y la custodia compartida de un perro pastor belga», nota del TSJ de Cantabria del 12-09-2024. ECLI:ES:JPI:2024:268. Ver la nota oficial.
ℹ Orientación general a partir de una resolución judicial publicada: no constituye asesoramiento jurídico ni crea una relación abogado-cliente. Para tu caso concreto, habla con un abogado.